Iron Maiden en el Virreinato

»Un mini especial sobre Iron Maiden
»Por Freeway Web

De todas las fotos que se podrían haber elegido para ilustrar la portada de este post, se eligió ésta. Ninguna de la banda, ninguna de Eddie. Sí Lauren Harris (23), hija de Steve, el fundador. Linda, simpática, con un vaso de cerveza en la mano y una mancha visible en su musculosa gris. Ella también lleva el rock en la sangre. A su lado, un fan mexicano de Maiden, que en su blog relata el periplo para alcanzar un objetivo que cumplió: una foto con Steve Harris.

Es que Iron Maiden, icono del heavy metal, una vez más está de gira. Se trata de Somewhere Back In Time World Tour, un viaje por 32 países que llegará a más de 1 millón de seguidores. La cosa empezó el 1 de febrero en India, ahora está en Brasil y hoy 7 de marzo aterriza en Buenos Aires (en el estadio de Ferro). Y bien vale lo de aterriza, porque se dice que en esta gira la banda viaja en un 737 apodado Ed Force One, piloteado por Bruce Dickinson, vocalista del grupo y piloto entrenado por la British Airways.

A continuación, episodios en la vida de Maiden, más canciones, más un mini-encuesta entre músicos y fanáticos uruguayos de lo mejor del grupo (temas, álbumes, tapas), más una crónica sobre el legendario (para Uruguay) recital de la Doncella en AFE en 1992, escrita por Paracetamol, cantante de Hablan por la espalda, para entonces un púber testigo de aquella comunión.

Muchos uruguayos cruzan el río por estos días para asistir a Ferro. Salute you.

»Génesis (no la de Peter)

Iron Maiden se fundó en 1976, cuando en Inglaterra el rock progresivo todavía gozaba de buena salud y el punk se preparaba para nuevo fenómeno cultural. En las radios inglesas sonaban los hits de Queen, Abba o Elton John, mientras que los Sex Pistols habrían de irrumpir en escena a fines de noviembre con la edición de su single Anarchy in the UK. Entre la agitada agresividad del punk y el dominio establecido del virtuosismo, Maiden buscó su propio camino, izando las banderas del nuevo heavy metal. Con crudeza y técnica sin pretensiones, el grupo fue delineando su sonido.

Poco a poco ganó espacio, y para fines de 1978 entró a estudio para grabar cuatro canciones, que se convirtieron en un demo aún reconocible por sus fans, The soundhouse tapes. Se distribuyó de forma independiente y su éxito convenció a los ávidos representantes de EMI de ofrecerles un contrato discográfico por cinco álbumes. El cantante para entonces era Paul Di’Anno. Una de las canciones del demo fue la homónima Iron Maiden.


»“Iron Maiden”

»De la doncella de hierro para la dama de hierro

A principios de los ochentas, siendo joven e indómito en Inglaterra, había que hacer cola para putear a la primera ministra Margaret Thatcher. El mote “dama de hierro” bien se lo había ganado la señora, enfrentando con dureza a los sindicatos e iniciando una serie de privatizaciones que como inmediata consecuencia provocaron un mayor desempleo.

A lo largo de sus once años de mandato la lista de músicos en su contra fue aumentando progresivamente, hasta la fundación de Red Wedge, una organización pro Laborista (anti-thacherista por tanto) llevada adelante por artistas como Paul Weller, Billy Bragg, Elvis Costello, The Housemartins, The Smiths, Madness o Jerry Dammers.

Pero antes de que esto pasara, cuando Thatcher cumplía un año al frente del gobierno, Iron Maiden editó su single más famoso, Sanctuary. La portada lo dice todo: Eddie, la mascota de la banda, acaba de degollar a la dama de hierro y, de alguna manera, posa para la cámara.


»“Sanctuary”

»Satán contra los moralistas

Para el año 1988 Maiden ya estaba en la cúspide, superestrellas internacionales de rock con discos multi-platino y giras multitudinarias. Desde 1982 el cantante de la banda era Bruce Dickinson, un vocalista de carrera dentro del heavy, con algunas peculiaridades como la práctica de esgrima, sus estudios universitarios de historia y la afición por la aviación, además de curtir un perfil conservador en lo que refiere a política.

El 11 de abril de 1988 Maiden edita Seventh Son of a Seventh Son, disco que fue precedido por el single y video promocional Can I play with madness? La dirección del video la hizo Terry Gilliam (director de las películas Brazil, 12 monos, Miedo y asco en Las Vegas), a quien algunos miembros de la banda admiraban por su vínculo con los Monty Python.

Para entonces, en Estados Unidos, el Parents Music Resource Center (Centro de Recursos Musicales de Padres), un comité formado por las mujeres de varios diputados para educar y ejercer la censura sobre posibles desvíos en la música popular, libraba una tenaz y sucia batalla de reprobación contra muchos artistas, especialmente contra los metaleros, siempre tan proclives a fantasear con Satán.

Para este comité, liderado por la rígida Tipper Gore (mujer de Al Gore), el rock sólo alentaba conductas criminales. Ya en 1985 habían publicado de Filthy Fifteen (las Quince desagradables), una lista de quince canciones que deberían ser censuradas, donde se incluían temas de Judas Priest, Mötley Crüe, ACDC, Def Leppard, Madonna, Prince o Cyndi Lauper. Con la ayuda del padre del tele-evangelismo, Jimmy Swaggart (al que tiempo después se le descubrió una amante prostituta que arruinó su reputación con los feligreses), la presión del PMRC logró censurar portadas de discos de metal y calificó a Iron Maiden de banda de música satánica. La respuesta no se hizo esperar: Jello Biafra (cantante de los Dead Kennedys) se metió en disputas legales contra el comité, la activista e historiadora Mary Morello (madre del guitarrista de Rage against the machine) fundó la contracara Padres a favor del rock y el rap, por la libertad de expresión y creación, y Maiden giró por los Estados Unidos con actitud combativa.

Con censores fanáticos así, que alientan la incredulidad, o peor, la eliminan, es fácil volcarse del lado de Satán, si de su lado y a su entender, está su opuesto.


»“The evil that men do”

»Mini encuesta

¿Qué es una mini encuesta? Bien. Ahí va. Básicamente es un sondeo que Freeway web hizo entre 12 conocidos (para Freeway web como entidad y magisterio) y seguidores de Maiden (algunos músicos, otros no) que dirán presente el 7 de marzo en el estadio de Ferro para ver a la banda.

Se les preguntó tres cosas a título personal: Mejor disco, mejor canción y mejor portada.

»Mejor álbum

Con 5 votos en 12, el ganador fue The number of the beast, de 1982. Es el primer disco del grupo claramente volcado al heavy metal. Además, es el debut de Bruce Dickinson, con su voz operística, ya un sello de la agrupación.


»“The number of the beast”

»Mejor tema

Con cuatro votos en 12, ganó 2 minutes to midnight, un clásico que refiere a la historia del Reloj del Apocalipsis o Reloj del Juicio Final, un reloj simbólico que desde 1947 marca la hora que falta para alcanzar la medianoche, como metáfora de la destrucción de la civilización por la amenaza nuclear. Lo más cerca que estuvo de medianoche fue a dos minutos en 1953, cuando los EEUU ensayaron con éxito su primera bomba de hidrógeno, con una potencia 2500 veces mayor que sus antecesoras de Hiroshima y Nagasaki.


»“2 minutes to midnight”

»Mejor tapa

Con 6 votos en 12, Powerslave, de 1984. De aquí escuchamos Aces high, una canción que Dickinson le dedicó a todos los pilotos de la RAF que combatieron a los alemanes durante la Segunda Guerra.


»“Aces high”

»El bautismo

→Por Paracetamol (vocalista de HPLE)

Iron Maiden en AFE (1992) fue el primer recital de mi vida. Asistí junto a un amigo del club, Germán Grimoldi, y su hermano mayor, Diego. El tocayo del mejor futbolista de todos los tiempos tenía alrededor de 20 años, la discografía completa de la doncella de hierro y fue quien ofició como “padrino” y responsable de nosotros que teníamos 14 (yo) y 16.

Los recuerdos son oscuros en el mejor de los sentidos: en plena noche, la fila de metaleros daba vueltas y vueltas a las esquinas de la estación de trenes, y la visión fue un shock considerable para mi mente adolescente. Nunca había imaginado que en Montevideo existía un número tan grande de headbangers, todos correctamente ataviados de pies a cabeza: chupines, botitas de cuero blanco (básquetbol), camperas de cuero y chalecos de jean, camisetas de tooodas las bandas (con predominancia de las de la NWOBH, new wave of british heavy metal) y cabelleras exuberantes en su largo y ancho.

Una de las primeras cosas que me pregunté fue ¿de dónde salieron todos estos mutantes? Llegué a la conclusión de que probablemente había pasado demasiado de mi tiempo en Pocitos y alrededores, y que existía la chance de que fuera en otras zonas donde Montevideo llegaba a asemejarse más a una ciudad como las que veía en Brasil cada vez que visitaba a mis abuelos.

Botellas en mano en la ansiosa espera, los heavy se dedicaban a hacer una de las cosas que más les gusta: hablar de música. El guitarrista más virtuoso. La banda más rápida. La tapa más impactante. Pocos géneros tienen adeptos tan apasionados. La cola siguió avanzando y cuando llegó mi turno de atravesar el cacheo policial, recibí un empujón seguido de un insulto de parte de uno de los cerdos.

Ingenuamente había cometido el grave error de no abrir mi campera para la revisión, y me encontré con que eso a lo que se conoce como brutalidad policial es democrático, a tal punto que no reconoce límite de edades. Es coherente, si estaba preparado psíquicamente para ingresar al show, entonces perfectamente podía soportar el abuso. Extrañas lógicas metropolitanas: me dolió, pero me hizo sentir grande a la vez.

Adentro volví a sentirme menor. El problema fue la estatura. Sobre el pedregullo plano sin pendiente, tuve que ingeniármelas para divisar el escenario cada vez que las avalanchas humanas me beneficiaban ópticamente. No fue fácil, pero aprendí a satisfacerme, luchando en puntas de pie, consiguiendo panorámicos segundos de Dickinson o Harris. El resto del tiempo sólo consistía en saltar en masa al ritmo de clásicos (y Maiden es gorda en clásicos).

“You are showing no fucking respect for Iron Maiden” fue el reclamo que salió de la boca del vocalista del supercerquillo en determinado momento. La multitud murmuró. Le hablaba específicamente a unos diez otarios que se habían dedicado a tirarle piedritas y tierra durante parte del show (15 años más tarde, supe de buena fuente que dos de los vándalos protagonistas del “incidente pedregullo” fueron nada más ni nada menos que Marcos, más tarde vocalista de Motosierra, y el Manco Willy, histórico barrabrava del C.A.P.).

No sé exactamente cómo el conflicto llegó a su resolución, pero Mc Brain, que había salido de la batería y enfrentado a los agresores desde el borde del escenario volvió a su puesto y la maquina se encendió otra vez.

Mi memoria flaquea, por lo que tampoco retengo con precisión del orden de las canciones. Sí tengo flashes de invocar al demonio en gigantesco coro de “Six, Six, Six”, y otro coro desquiciado en Bring your daughter, o de ver a Eddie en persona y después a Dickinson trepado a una de las torres del escenario.

El recital me dejó agotado y en éxtasis, pero con una sensación de deuda pendiente: volver a verlos con unos centímetros más a mi favor. Esa oportunidad es éste viernes en Buenos Aires. Estoy lejos de ser una jirafa, pero ya aprendí a manejarme en recitales multitudinarios.

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»Fri 07 | March 2008
feed | Escrito por: Musica
2 opinólogos dicen que...
  1. Igor dijo:

    Estuve ahí, q puede decir, lo mejor q me pasó hasta ahora, no se si vere algo igual.

  2. Ariel dijo:

    Estuve en 1992 con 15 años. Me acuerdo que la entrada salía 30 pesos, y ni se a cuantos familiares manguee para acceder a comprarla. El dia del concierto tenía fiebre, pero ni loco me lo perdía. Fue increíble, recuerdo estar saltando y cantando temas junto a metaleros de veintipico y treintaipico de años. Recuerden que tenemos que agradecerle a los fachos chilenos que les hicieron suspender la fecha ahi, que era entre brasil y argentina.
    Este año los volví a ver en Buenos Aires y… no hay palabras. Volví como nuevo, con un acelere digno de excesos químicos. Y lo mismo. Vi gente de menos de 18… y gente de 40 y pico y mas tambien. Cuento los días para la próxima. A diferencia de otros dinosaurios, estos renuevan con cada disco. Deleita seguir escuchandolos.
    UP THE IRONS!!!

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