La naranja
»Por Gustaf
Un verano comprobé que la vida puede llegar a ser maravillosa para cualquiera. Caminaba por la playa. Hacía frío. No había nadie en la costa. Sólo un pescador y su mujer acompañándolo. Ella aguantaba valiente que el estúpido sacara algún pescado. Me llamó la atención.
Estaba sentada en una sillita playera. Pelaba una naranja que sacó de un táper. La pelaba con estilo. Con un cuchillito tipo serrucho. Tramontina. Su cuerpo se meneaba demasiado en esa intrascendente acción. Era una cachonda. Tendría unos cuarenta años. Ese cuerpo hablaba. Pedía algo.
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»Mon 21 | January 2008
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