Cosas de ayer y de anteayer
»Tres cosas para hablar, de ayer y de anteayer.
»La frase: “Sabelo (Nacho) Álvarez, cómo te hubiera gustado tener la zurda de Recoba para comprarte ese auto”
»Por Luigi Bross | Tiempo de lectura: 6′22”
1. ¿Por qué, a pesar del enorme esfuerzo que hace por distanciarse, al final siempre Mario Uberti cae en los mismos lugares comunes que los demás periodistas deportivos? ¿Acaso él no es el intelectual informado que sabe hasta cuántos kilos de celulosa per cápita se consumen en Finlandia? Una vez más Mario demostró que su mejor arma sólo es Google, aparte de su capacidad de sponsoreó, claro.
2. Nacho Álvarez incumple su palabra cuando dice algo que Recoba pidió que no dijera. Pero él tiene que hacerlo para mostrarle a la gente que su entrevistado, el Chino, es en realidad una buena persona. Es Álvarez quien nos lo descubre, ojo, nadie sabía. Entonces dice: Recoba me mostró un montón de juguetes y cosas que tenía apiladas en su garaje para mandar a Montevideo como donación, y me pidió que no dijera nada porque no le gusta figurar; eso habla muy bien de la generosidad de Recoba y de lo muy buena persona que es. Minutos antes, en plena entrevista, Álvarez se emocionaba con la idea de sacarle al Chino cuántos millones guarda en al banco. ¿Cuántos, 12, 15 fácil?
3. Los que se tatúan a Artigas terminan perdiendo, es así.
Tres cosas para hablar, de ayer y de anteayer.
»Supermario
Si ganábamos en los 90’ aguantando 4 minutos más, otra hubiera sido la historia, me dice Mario Uberti en la cara reflexionando sobre la eliminación de la sub 20. Una frase tan lógica como insensata, que forma parte del gran acervo de clichés usados en el periodismo deportivo, como el paradigmático Si entraba era gol.
Por supuesto que si ganábamos en los 90’ otra era la historia. Para empezar ganábamos –cosa que no pasó-, para seguir pasábamos a cuartos de final –cosa que no pasó-, y para rematar, toda valoración sobre los hechos es distinta cuando otros los hechos son. Entonces, no es que se espera un poco más de los jugadores uruguayos, no, eso no; tampoco de Fermín, válgame Dios; no, justamente, de quien se espera más es del propio Mario Uberti.
Cómo Mario, un tipo que lee la Wikipedia antes de cada partido para decir que Jordania tiene un PBI de tantos miles o que Gambia tiene una tasa de alfabetización de no sé qué carajo de porcentaje (bajísima de seguro), un periodista que busca diferenciarse de otros del rubro mediante una constante muestra de intelectualización del comentario, cómo él entonces, a la hora de resumir un partido, cae en las mismas convenciones vacías que otros periodistas. ¡Vamos, Mario! ¡Quiérase! Que si mi abuela tuviera turbinas sería un objeto por completo extraordinario.
»Aquí va una visión de Ferrín del blog Pernigotti
»De la selva se escuchan tiros
El otro día, un amigo me dio una buena definición del programa Pan y Circo que conduce Nacho Álvarez. Dijo: Es como estar mirando la película Del Crepúsculo Al Amanecer de Robert Rodríguez. En un momento estás mirando un road movie, y de la nada pasás a mirar una de vampiros.
Y acepto que es bastante ilustrativa y precisa en relación a Pan y Circo. En un momento estás viendo a Nacho Álvarez en Palestina entrevistando a una madre de un suicida bomba, y de pronto, te distraes unos minutos, y ya estás viendo y escuchando y todo a la misma vez al excesivamente histriónico Gustavo Escanlar, al aflautado Álvarez y a la versión masculinizada de Cecilia Bonino, Adela Dubra, que viene a ser el contrapunto fino-bienuda de la insoportable bocina barrial de Gustavo. De una tanda para otra, pasás de un programa de un tipo viajando por el mundo, a uno de horror.
El programa de ayer fue del Chino Recoba. Álvarez lo visitó en Milán. Vimos su casa, su Ferrari, su estudio de grabación, sus hijos, su tatuaje del Che Guevara. A Adela Dubra se le ocurrió sentenciar que seguramente el Chino no tuviera ni la más pálida idea quién era el Che Guevara.
Sabelo Álvarez, cómo te hubiera gustado tener la zurda de Recoba para comprarte ese auto.
Capaz que Adela no entiende que es futbolista pero que sabe usar Google. Sí claro, no soy boludo tampoco, imagino que en su sentencia menospreciativa Adela quería establecer la paradoja entre lo que representa la persona del tatuaje y lo que representa quien se lo tatuó. Pongamos que el Che simboliza la entrega incondicional y absoluta a la consecución de lo ideal, poniendo en riesgo para ello su propia vida en una selva boliviana; mientras que el Chino en cambio encarna el camino más rápido y abrupto a la mediocridad del materialismo ramplón. Una Ferrari, un playstation, un gol cada cinco años.
En la vorágine mercantil que se vive hoy día todo icono admite otra lectura que vulgariza el mensaje, lo vacía. La foto estampada del Che Guevara: símbolo de la entrega absoluta a las propias convicciones, y símbolo de ese joven y millonario paraguayo que compró la remera en una tienda de moda en Punta del Este.
Sabelo Álvarez, cómo te hubiera gustado tener la zurda de Recoba para comprarte ese auto.
»Acá se puede apreciar a Recoba en su mejor forma, jugando de titular y haciendo goles, pero en el Winning Eleven. Es la única. Mirenlo, es un golazo de rabona.
»La Liga Federal
La Liga Federal fue una enorme y fantástica y frustrada visión. Un pensamiento frágil. Un entidad territorial y política que se desmoronó con el peso de la ambición imperialista portuguesa, el centralismo porteño y la mezquindad provinciana y personal de los traidores. Artigas duró lo que un lirio. Y cuando las fuerzas porteñas y portuguesas se le vinieron arriba, sumada a la asquerosa traición de los caudillos López y Ramírez, tuvo que abandonar toda esperanza y refugiarse en Paraguay por siempre, para edificar la imagen más fuerte y sincera que puede tenerse de él: la de la frustración, la del perdedor, el derrotado. La imagen del estuvo cerca pero no, del casi. Dejó muchas cosas claro. Dejó la semilla del federalismo en la región, por ejemplo. Sirvió, una vez que se limpió su leyenda negra, como símbolo de concertación entre los uruguayos.
El tipo que es el capitán, el cinco del equipo, el Obdulio, la garra charrúa, el que tiene tatuado a Artigas, sí, el que tiene tatuado a Artigas, bueno, ese tipo, es a ése que le toca errar por un pelo el penal…
Pero hay una realidad innegable, Artigas fue derrotado por los portugueses, padres de los brasileros. Por eso, cuando vi que era el Canario García el encargado de patear el penal que podía dejar eliminado a Brasil y consagrar y poner a Uruguay en la final de la Copa América, un escalofrío corrió por mi cuerpo. Pensé primero –lo deseé- que se nos tenía que dar, que nadie, sobrenatural o lo que fuere, podía ser tan cruel de guionar un final tan dramáticamente simbólico, para volver a poner la alegría lejos, más allá de la laguna Merín.
Pero después me entró la duda, el cagazo. Nos van a volver a matar, y no lo podía creer. El tipo que es el capitán, el cinco del equipo, el Obdulio, la garra charrúa, el que tiene tatuado a Artigas, sí, el que tiene tatuado a Artigas, bueno, ese tipo, es a ése que le toca errar por un pelo el penal que simboliza el triunfo del enano oriental independiente y aguerrido por sobre el monstruo imperial lírico del norte.
Y la historia se repitió. Artigas perdió. Uruguay perdió. Es inexorable. Como Edipo Rey. Como la abnegación celeste de otro post de Freeway.
»Para los que no lo vieron todavía, el pequeño héroe Artigas en dibujos
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»Thu 12 | July 2007
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Pan y circo se torna insoportable en la segunda parte del programa. Totalmente, son dos porgramas distintos, y la segunda parte es un circo poer muy aburrido, previsible, con Escanlar en rol de bufon y la otra chica como en el papel de la voz moderada, no sé, horrible.
vos porque no viste el tatuaje del chino recoba que me hice en la nalga izquierda….
vamos cantemos todos juntos!!!!!
vamos a esperar con fe
y alentar nuestra bandeeera
para que celeste… ¿no? la de jaime entonces…
vamo’ vamo’ arriba la celeste
vamo’ desde el cerro a bella unión
vamo’… ¿tampoco?
tienen razón, mejor hay que pedirle a Scelza (que toca el piano con cara de estreñido) que componga un nuevo himno a la selección (con letra de atilio garrido)