Te cuento Alberto… (Segunda parte)
»Nuevos videos caseros sobre la vida íntima de Julio César
»La frase: “Te cuento Alberto…” (¿qué esperabas?)
»Duración del video: 1′35”
Lo de Julio César ya es impresionante. Hace poco (más abajo en este mismo lugar), quedamos atónitos con sus habilidades naturales para la patineta y el patín. Ahora, se nos fue nada más y nada menos que a Japón, país de la robótica, invitado por Ikawaki Electronics Company, a demostrarle a los nipones cómo funciona el infernal sistema binario de software que él tiene aplicado en su cabeza desde nacimiento. Ese complejo e irreductible secreto para la ciencia: por qué el primer androide se dedicó al periodismo deportivo.
En un mediano auditorio de la ciudad de Hiroshima, y frente a un selecto grupo de ingenieros electrónicos, científicos y autoridades de la ciudad, Julio César se dispuso a encarar uno de los más grades desafíos estadístico de su vida: resolver en vivo y en directo la ecuación de cuántos fouls había cometido en su carrera deportiva Obdulio Trasante, sumados a los de Enrique “Pelado” Peña, elevado al cubo por los de Silva Cantera, dividido por el historial de faltas cometidas por la selección uruguaya pero sólo por partidos oficiales y vistiendo camiseta celeste y sin contar aquellos encuentros que resultaron en empate como tampoco ninguno en que algún jugador de la selección haya jugado de medias caídas, y a todo esto, le resta todos los pronósticos erróneos de Boris Cristoff con respecto a cualquier resultado deportivo, o a directamente a cualquier cosa.
Sinceramente, un desafío que a cualquier otra máquina le haría temblar las tuercas y garcar aceite. Ahora, ¿podría Julio ser único en su género? ¿O el desafío le quedaría igual de grande como a cualquier otro colega fabricado por Toshiba?
Este impresionante video casero que algún agraciado subió a Youtube, nos revela qué pasó cuando Gard, frente a tan prestigiado auditorio, hubo de enfrentar el mayor reto matemático-funcional de su vida. Presentado por una hermosa nipona, verán en imagen como Julio C acepta el desafío, y arranca mocho a trepar el pequeño escenario montado para la ocasión.
En el trayecto su cabeza va haciendo humo (aunque no se note), en el afán de llegar rápido a la casi imposible cuenta que el Instituto de Cálculos Robóticos del Japón (ICRJ) le propuso como duelo. ¿Logró Julio C superar la prueba? ¿Estremeció a toda la comunidad de la ingeniería electrónica del país del sol naciente con su destreza inigualable para el cálculo y la estadística? Pasen y vean ustedes mismos.
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»Tue 13 | February 2007
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Ansioso espero la tercera parte!!!! aguante la pagina… muy buena!