De Ripley
En un reciente partido con sus Cavaliers de Cleveland por la NBA, Lebron James, una de los jóvenes capos del básquetbol norteamericano, se mandó un triple increíble, de esos que atraviesan toda la cancha para caer secos adentro del aro, e imaginar el sonoro swifft ideal de una canasta.
Estas situaciones en el básquetbol, y sus homólogas en otros deportes (el hoyo en uno en golf, por ejemplo), son casos extraordinarios que, todos concuerdan, responden más que nada a la fortuna. Claro que la técnica y el talento contribuyen, evidentemente, a aumentar las probabilidades de concretar estas situaciones especiales. De todas maneras, nadie puede tomar como convención dentro del rigor de la física que un golfista acierte tres o cuatro hoyos en uno de corrido. Imposible.
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»Thu 04 | January 2007
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